En primer lugar, somos conscientes que ninguna medicina es curalotodo. Todas las medicinas son buenas, pero el secreto está en saber cuáles usar y cómo combinarlas. La mayoría de los médicos son fanáticos de la clase de medicina que practican, ya sea homeopatía, fitoterapia, quiropraxia, cirugía, medicina alopática, etc., ya que cada uno considera que la medicina que realiza es la mejor y a veces la única que funciona. Esto puede llegar a ser un error, hay casos en que la cirugía es inevitable. Nunca hay que poner en peligro la vida de un paciente.
No hay enfermedades, sino enfermos. En la medicina alopática, los signos y síntomas de un paciente tienen que encajar en un padecimiento, de donde se obtiene el diagnóstico, que es como una especie de etiquetación. En la alopatía, los pacientes son tratados igualmente según la enfermedad. En la medicina "complementaria", todos somos diferentes, así que aunque muchos pacientes tengan los mismos síntomas y signos, es decir, el mismo diagnóstico alopático, pueden ser tratados en forma totalmente distinta.
Cuando tratamos a un paciente con medicina alternativa, lo tratamos de todo el cuerpo. En la medicina alopática casi siempre uno recurre a un especialista para una enfermedad, pero la medicina nos puede producir otra enfermedad, en otra parte del cuerpo y tenemos que recurrir a otro especialista que nos da otra medicina, que nuevamente puede producir otra enfermedad en otra parte del cuerpo y así sucesivamente. Aquí, vemos al paciente como un todo indivisible, es decir, que cualquier enfermedad de una parte del cuerpo, puede producir consecuencias en otras partes del mismo y el tratamiento que le damos al paciente es para todos los padecimientos que sufra en ese momento. Es importante eliminar la causa de la enfermedad, de lo contrario, la mejoría será pasajera. Para eliminarla, a veces, debemos deshacernos a través de una desintoxicación, de todas las toxinas que hemos acumulado durante nuestra vida, particularmente durante nuestra enfermedad, también hay que cambiar un poco (no siempre) de estilo de vida: no fumar, no beber, hacer ejercicio, hábitos alimenticios, actitud mental, algunas medidas complementarias (tomar vitaminas, minerales, aminoácidos).
El diagnóstico se realiza de acuerdo con la medicina tradicional: se puede hacer por medio de la toma de la tensión arterial, la observación, interrogación y charla con el paciente (anamnesis), diagnosis por imagen (RX, TAC, Resonancia Magnética, DMO), analítica sanguínea, de orina, citología, etc. Este diagnóstico nos da la base para elegir puntos y formas de tratamiento. También se hace una evaluación nutricional, la deficiencia de ciertos nutrientes produce ciertos síntomas.
En cuanto al tratamiento, como ya mencionamos, se da individualmente a cada persona, según su desequilibrio, no sus síntomas. El tratamiento se va diseñando de acuerdo a la respuesta de cada quien, lo que en cierta manera puede ocasionarnos el principal contratiempo de la medicina natural: el tiempo de respuesta, difícil a veces de valorar, puesto que algunas enfermedades están catalogadas como crónicas y degenerativas. Una enfermedad degenerativa "frenada" es una curación, y si además paliamos sus síntomas, podemos decir que el problema está subsanado. En este tratamiento se pueden combinar diferentes terapias individual o combinadamente: homeopatía, medicina alopática, medicina natural, fitoterapia, cataplasmas, homotoxicología, dietética, transferencia eléctrica capacitiva/resistiva, electroacupuntura, y tras más. Eso se determina según la mejoría.
Hipócrates decía: NO HAY ENFERMEDADES SINO ENFERMOS.
Así como los pacientes buscan buenos terapeutas, los terapeutas buscan buenos pacientes, es decir, que necesitamos que el paciente tenga ganas de curarse y colaborar con nosotros sólo somos un instrumento para buscar la curación. Es importante que usted, como paciente nunca olvide esto. En realidad, no le vamos a curar, simplemente le vamos a enseñar los cambio que debe hacer en su vida para curarse solo.
A muchos pacientes les damos una dieta de calidad, no de cantidad que se basa en un principio de Hipócrates, que dice: "Deja que tu medicina sea tu alimento y que tu alimento sea tu medicina". Lamentablemente, lo único que los terapeutas de la salud podemos garantizar es nuestra buena voluntad y mayor esfuerzo para ayudar a nuestros pacientes.
Otra ventaja del Gabinete de Salud, es que cumplimos con las premisas de Hipócrates: "LO PRIMERO ES NO DAÑAR". En algunos casos los tratamientos alopáticos son más agresivos que la misma enfermedad. Sin embargo, nunca recomendamos suspender la medicina alopática, y mucho menos en forma repentina, especialmente medicamentos como los antidepresivos, antihipertensivos, y muchos otros.
En realidad, lo que hacemos con los pacientes es guiarlos en su estilo de vida, en su alimentación, en los cambios de actitud mental.

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